sábado, 4 de octubre de 2008

Mediums y Espiritus

Helen Duncan.
“Los hechos, a menudo, parecen increíbles solo porque estamos mal informados, y dejan de parecer maravillosos cuando nuestro conocimiento aumenta”.
Sir Francis Bacon.
Helen Duncan, escocesa de nacimiento y una de las mujeres más importantes en la historia de la psíquica, fue una magnífica médium de materialización.
A su historia le concedemos un capítulo en este libro porque:
* El gobierno británico indirectamente reconoció su don de materialización como genuino; por eso fue considerada como un riesgo para la seguridad nacional durante la guerra.
* La traición de un par de intrusos que sirvieron de testigos claves por parte de la acusación durante el juicio a Helen Duncan, produjo uno de los resultados más infames e injustos en la historia legal británica, hasta ahora no rectificado.
* Cuarenta y un testigos de la mayor credibilidad, incluyendo a un teniente coronel de la Real Fuerza Aérea, afirmaron bajo juramento durante el juicio, que Helen era una médium de materialización genuina, explicando con detalle sus experiencias psíquicas con ella. Muchos abogados con experiencia y oficiales comandantes dijeron, cuando fueron interrogados, que eso era un caso único.
* El Secretario Británico de Asuntos Internos tiene hoy, retrospectivamente el poder de remediar la situación y exonerar de esta injusticia a una de las médiums más poderosas de la historia.
Durante la II Gran Guerra, en enero de 1944, el Almirantazgo Británico decidió que no podía permitir que Helen Duncan, una médium muy dotada, continuase materializando inteligencias de la vida póstuma que revelaran información que el Ministro de Defensa consideraba muy secreta. Era un tiempo muy crucial en esa guerra, inmediatamente antes de la invasión de Normandía.
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A lo largo de estos años de guerra, Helen Duncan consoló a muchos parientes acongojados con sus difuntos, los cuales habían muerto en acto de servicio. En una de estas sesiones, en Portsmouth, en 1941, un marino fue materializado frente a su madre, el cual dijo a los asistentes que su barco, el HMS Barham había sido hundido recientemente. Maurice Barbanell, editor de Psychic News (noticias psíquicas) inocentemente telefoneó al almirantazgo británico para preguntar si eso era cierto, y si lo era, por qué el Almirantazgo no le había notificado a la madre la pérdida de su hijo. La inteligencia militar se puso furiosa porque, por razones de seguridad y para mantener alta la moral, la noticia del hundimiento había sido callada y clasificada como de máximo secreto.
La Seguridad Nacional pensó que una médium del calibre de Helen Duncan podía muy fácilmente echar mano de cualquier información, por muy secreta que fuese. Por ejemplo, donde los aliados iban a desembarcar en Europa el “Día D”. Se puede comprender fácilmente la preocupación del Almirantazgo por mantener en secreto un evento tan importante.
Pero lo que ya no se puede disculpar es la forma como el Almirantazgo trató a Helen, una mujer tan vulnerable, pues mantenía a seis hijos y a un esposo discapacitado, encarcelándola durante nueve meses, lo que dio pie a que su familia fuera desalojada del domicilio familiar. La forma de proceder del Almirantazgo para silenciarla fue indignante, inmoral, falta de escrúpulos y violó todo derecho humano y legal que lo único que hacía era ayudar a que la gente se comunicase frente a frente con sus seres queridos que habían muerto, y que demostraban estar viviendo en “la otra vida”.
Helen Duncan fue arrestada en enero de 1944, y acusada inicialmente de vagabundería; posteriormente le añadieron un cargo de mediumnidad fraudulenta y la sentenciaron a nueve meses de prisión. De acuerdo con lo dicho por la BBC (en línea 2001) ella fue visitada en la cárcel por Winston Churchill quien, horrorizado con lo que había sucedido, prometió abolir el Acta de Brujería bajo el cual la habían condenado. Él cumplió su promesa, y cuando terminó la guerra, el Espiritualismo fue aprobado como una religión legal en el Reino Unido.
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En una “corte canguro”, el acusado es culpable desde antes de que comience el juicio. En estas circunstancias no hay proceso, ni defensa verdadera, ni imparcialidad, ni justicia. Procesalmente el testimonio de los testigos del acusado no es aceptado y se le da al acusado el derecho a defenderse. La acusación se convierte en una turba de linchamiento y la violación de la justicia natural es deliberada, evidente y se ejecuta con extremo prejuicio. Después de la sentencia, por supuesto, no hay derecho de apelación. Eso es lo que le pasó a Helen Duncan.
• El informante que se quejó a la policía para que acusaran a Helen Duncan fue identificado como un oficial naval, afecto al Almirantazgo.
• La Policía atacó por sorpresa a Helen Duncan en una sesión mientras estaba en trance, esperando encontrar sábanas blancas, barbas postizas y toda la parafernalia rudimentaria para impresionar a los espíritus. No encontraron nada de eso. No había absolutamente ninguna evidencia de que se estuviese perpetrando un fraude.
• La policía usó ilegítimamente, y a sabiendas, la presunción de fraude, con brutal violencia física contra una pobre mujer espiritual e indefensa, dando servicio a la comunidad mientras estaba en trance.
• El Almirantazgo había decidido “custodiarla” asegurándose de que fuera acusada de algo que mereciese una sentencia de prisión.
• Después de cambiar los cargos varias veces, la policía la acusó de uno inventado, amparado en una ley arcaica establecida mediante el Acta de Brujería del Rey George II de 1735, aprobada cuando quemaban a las brujas en Europa.
• Su caso fue presentado ante el Old Bailey (principal tribunal criminal de Londres), donde los admiradores de Helen Duncan pudieron comprobar que un juez ultra conservador y subordinado, y un jurado dócil habían sido seleccionados especialmente por su servilismo y aceptación, a priori, de que la acusada sería encontrada culpable de los cargos que se la hiciesen.
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• A Helen Duncan le fue denegada técnicamente el debido derecho a un proceso legal, al de la Justicia Natural, al derecho fundamental a defenderse de forma apropiada, demostrando que era una médium.
• A Helen Duncan también le fue denegada la equidad constitucional, la imparcialidad y otros derechos necesarios para demostrar que la materialización era una realidad. Hasta la misma Corona la había acusado criminalmente de fraude, alegando que la materialización no podía ser verídica.
• Puesto que Helen debía ser encarcelada sin importar quién la defendiera, la situación era un “fait accompli” (del francés, hecho consumado) puesto que ya había sido condenada desde antes de que el juicio comenzase. Cualquier persona con experiencia en trabajos de razonamiento criminal de elevado nivel, reconocerá inmediatamente que esto es cierto.
• Las Sociedades Legales Inglesas y Escocesas juntas y separadamente, expresaron su disgusto por el abuso y la parodia de la justicia realizadas por los cobardes y violentos burócratas que causaron tantos daños a una persona tan espiritual. De las circunstancias que rodean el juicio de Helen Duncan, se sigue que:
• Habría sido ignorada completamente si el Gobierno no hubiera aceptado totalmente el don de comunicación con la vida póstuma de ella.
• Con su acusación, el Gobierno Británico aceptó, de hecho, que la materialización era una realidad y que Helen lo había probado con la materialización del marino y de otros más.
• Con su conducta, el Gobierno también había aceptado que era posible que las inteligencias en la vida póstuma pasaran información a los vivos.
• Por las razones anteriores, el Gobierno NO le concedió la libertad bajo fianza a Helen Duncan, existiendo una acusación tan tonta, arcaica e inventada. Aún a los asesinos les concedían la libertad bajo fianza en tiempo de guerra, pero no a alguien con el genuino poder de la mediumnidad. Tuvo un tremendo significado que:
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• Cuarenta y un testigos, llegados desde todo el mundo, juraron durante el juicio que se habían encontrado con sus seres queridos en sesiones de materialización con Helen.
• Esto significó para la posteridad que, en el Old Bailey, los testigos altamente acreditados afirmaron, en términos muy claros y bajo juramento, haber tenido sus propias experiencias sobre la realidad de la materialización y haberse reunido con sus seres queridos.
• Ninguno de los testigos de la defensa pudo ser intimidado durante el contra interrogatorio.
• Es irrelevante que los miembros del amañado jurado hubieran aceptado o no a los testimonios. El hecho es que numerosas personas, altamente acreditadas, tuvieron el valor de decirles a los líderes del establecimiento de justicia que estaban cometiendo graves errores de juicio. Ellos fueron a la Corte y dijeron “la verdad, toda la verdad y solo la verdad” acerca de la realidad de la materialización, y cómo habían encontrado a sus seres queridos gracias a la mediumnidad de materialización de Helen Duncan.
• El cargo, por parte de la Corona, consistía en la presunción de que Helen o un cómplice suyo hacía todas esas materializaciones cubriéndose con sábanas y usando barbas postizas o pelucas, etc., pero cuando la policía invadió su sesión estando en trance y produciendo materializaciones, no encontró nada de eso, ni tampoco cómplices ni evidencia de fraude alguno. De los cuarenta y un testimonios, citaremos solo a cuatro de ellos:
• Jane Rust, enfermera, testificó bajo juramento, entre otras cosas de que a través de Helen se había encontrado con un ser querido de nuevo, su esposo, quien estando ya en la vida póstuma se había materializado y la había besado. Dijo, “nunca en mi vida he estado más segura de nada”. También añadió que había investigado durante 25 años como escéptica, pero solamente cuando conoció a Helen pudo encontrarse realmente con sus seres queridos, incluyendo a su madre que hacía tiempo ya había “cruzado” (Cassirer 1996:68).
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• Un alto oficial de la Fuerza Aérea, el teniente coronel George Mackie, dijo bajo juramento que, mediante el fenómeno de la materialización de Helen se había encontrado con sus difuntos padre, madre y hermano (Cassirer 1996:72, 115).
• James Duncan, (no tenía ningún parentesco con la médium) un joyero, testificó que él y su hija habían visto materializarse a su esposa en ocho ocasiones deferentes, con buena luz. El Sr. Duncan la vio a unos 45 cm. De distancia y hablaron de asuntos domésticos, incluyendo los planes de emigración que habían hecho para ir a Canadá, los cuales habían mantenido en secreto.
Él, dijo, no tenía ni sombra de duda de que la voz era de su esposa. Añadió también haber visto materializaciones de su padre, que era de su misma estatura y portaba barba, y también de su madre (Cassirer 1996:103).
• Mary Blackwell, Presidenta de la Sociedad Espiritualista Pathfinder, situada en la calle Baker de Londres, testificó que había asistido a más de 100 sesiones de materialización con Helen Duncan, en cada una de las cuales se materializaron 15 ó 16 entidades de la vida póstuma. Testificó que había presenciado cómo las formas de espíritus materializados conversaban con sus parientes en francés, alemán, holandés, galés, escocés y árabe. Afirmó haber visto la materialización de diez de sus parientes cercanos, incluyendo a su esposo, a su padre y a su madre, a quienes vio de cerca y tocó (Cassirer 1996:87).
Algunos años más tarde, un equipo de magos encabezados por William Goldston, fundador del Club de Magos, llevó a cabo una sesión experimental con Helen Duncan. Goldston y sus colegas se quedaron maravillados cuando uno de sus difuntos amigos, el mago “El Gran Lafayette” se materializó y les habló con su propia voz. Goldston escribió un informe sobre esta circunstancia para The Psychic News en el cual confirmó que la mediumnidad de Helen Duncan era genuina y que ningún mago podría realizar los fenómenos que él y sus colegas habían presenciado (Roll 1996 b: Part 3 Contemporary Materialisation Experiments).
Muerte de Helen Duncan.
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En 1956, la policía de Nottingham invadió una sesión de espiritismo que daba Helen Duncan. La policía llamó a la puerta de la casa particular sin mandamiento de registro, guiados por la denuncia de dos oficiales que habían asistido anteriormente a una de sus sesiones.
La policía tenía conocimiento técnico de que la materialización, usualmente, es realizada en la semi oscuridad, y que si las luces son encendidas de repente, pueden ocurrirle serios daños a la médium, e incluso la muerte.
Cuando les fue franqueada la entrada, agarraron lo que les salió al paso, detuvieron a la médium y realizaron fotos con flash.
La premeditada invasión le produjo la muerte a Helen cinco semanas después. Las circunstancias que rodearon a este triste suceso, hacen necesario una investigación oficial, puesto que:
• La policía actuó fuera de su jurisdicción y más allá de su autoridad.
• La policía tenía conocimiento de que alguna materialización se iba a llevar a efecto.
• La policía de Nottingham, actuando con premeditación y alevosía, de forma deliberada e intencionadamente le causó el trauma con sufrimiento y finalmente la muerte.
• La policía actuó con indiferencia temeraria, con prejuicio extremo y usó una excesiva violencia que no era necesaria, contra el grupo de personas que asistían a la sesión; los participantes fueron retenidos e interrogados durante más de noventa minutos después de la interrupción.
• El asalto policial no encontró ninguna evidencia para condenar a Helen Duncan ni a ninguno de los presentes.
Sin duda, los dones de Helen eran únicos para probar la supervivencia, y sus servicios a la comunidad la convierten en una de las mujeres más importantes de la historia psíquica.
La campaña por el perdón.
Considerando los inquietantes hechos más relevantes, que no admiten ninguna duda, el tema crucial es cómo el gobierno británico puede decir al mundo que tiene un fuerte sentido de la justicia, equidad e imparcialidad, más aún si después de cincuenta años aún no ha corregido este error tan considerable.
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El gobierno británico tiene que demostrar que su sentido de la justicia es, en todo tiempo, diferente al del régimen nazi de Hitler y del régimen comunista de Stalin. En consecuencia, los británicos tienen que liberar completamente a Helen Duncan de la mancha que aún mantiene sobre su memoria y pedir disculpas públicas por la persecución que se la hizo y que culminó con su muerte. Creo que éste es un tema a considerar por el gobierno británico y si no se produce, en su lugar debería haber una petición mundial a su favor.
Alternativamente el asunto podría llevarse a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, para su consideración. No obstante, a pesar de algunos problemas técnicos de poca importancia, tales como el tiempo y la jurisdicción, podría hacerse una petición para que este asunto quedara zanjado. Existen precedentes en esta Comisión de Derechos Humanos de sobreseimiento de decisiones de la Corte Inglesa. Esto es así, porque la Gran Bretaña se subordinó jurisdiccional y jurisprudentemente a dicha Comisión Europea de Derechos Humanos.
Aún así, el Gobierno y las Naciones Unidas no reaccionan; podría realizarse una exoneración simbólica por un grupo que representase a la gente interesada de todo el mundo, en el lugar de nacimiento de Helen, o erigirse una estatua, colocarse una placa dedicada a esta mártir del psiquismo moderno y a las restantes personas dotadas de mediumnidad genuina que durante siglos han demostrado la supervivencia repetidamente, y que han sido perseguidos por las fuerzas de la ignorancia y de la oscuridad.
Este hecho por el que encontraron culpable a Helen Duncan mediante el Acta de Brujería y la actuación posterior que condujo a su muerte son tan graves como la injusticia que se cometió de juzgar y quemar a Juana de Arco como bruja. Si la muy conservadora Iglesia Católica Romana liberó a la psíquica Juana de Arco de toda culpa, también así puede el Gobierno Británico tomar prestada esta página del Vaticano y exonerar totalmente a Helen Duncan.
El Secretario del Interior Británico y las Cortes, tienen hoy en día el poder para remediar la situación, aún siquiera de forma retrospectiva, haciendo justicia con una de las mujeres más importantes de la historia del psiquismo.
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Capítulo 12º
Mediumnidad de voz directa.
“Creo poder afirmar con seguridad que soy el médium más probado que ha aparecido en este país… He sido encerrado, atado, amordazado, inmovilizado, y aún así las voces han venido a transmitir su mensaje de vida eterna”.
Leslie Flint.
Los médiums que producen voces directas poseen un don extraordinario. Por medio de ellos, otros pueden escuchar voces de personas ya fallecidas. Los espíritus, para reproducir dichas voces no utilizan los órganos vocales del médium, ni de ninguna otra persona, sino que se hacen oír a través de una caja de voz hecha de ectoplasma.
Uno de los más grandes médiums de voz directa del Reino Unido fue John Sloan. Durante muchos años dio sesiones gratuitas a pequeños grupos de amigos. Uno de los asiduos a esas sesiones fue Arthur Findlay cuyo agnosticismo era notorio, hasta que conoció a Sloan.
Findlay quedó convencido cuando gracias a Sloan pudo escuchar la voz de su difunto padre y la de un amigo de la familia que proporcionó una información que no era conocida por ningún ser viviente.
Findlay comenzó un monumental estudio de las ciencias psíquicas, que dio como resultado el ya clásico y con esa información escribió el libro En los Límites de lo Etéreo (1931), el cual realiza un análisis científico de la comunicación con entidades de la vida póstuma.
Otro médium de voz directa que fue cuidadosamente examinado en tiempos recientes fue Leslie Flint. En su presencia, mientras se encontraba en trance, con la boca tapada o llena de agua:
… literalmente miles de diferentes voces de personas desencarnadas han sido grabadas en cinta magnetofónica para la posteridad, hablando en diferentes dialectos, en idiomas extranjeros desconocidos para mí, y aún en idiomas que ya no se hablan en el planeta tierra (Flint 1971:170).
En su autobiografía Voces en la Oscuridad, Flint describe cómo fue “encerrado en una caja, atado, sellado, amordazado, amarrado e
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inmovilizado, y aún así las voces venían a hablar sobre la vida eterna” (Flint 1971:169).
Flint describe cómo dio sesiones improvisadas en habitaciones de hoteles, en casa de desconocidos, en países extranjeros, en pasillos, teatros e iglesias.
En 1948 Flint se sometió a una serie de experimentos realizados por científicos de la SPR.
La revista Psychic News del 14 de febrero de 1948 informa en detalle de un experimento en el cual los labios de Flint fueron sellados con cinta adhesiva y cubiertos con vendajes, y sus brazos y piernas atados a una silla. Los observadores coinciden en que, a pesar de estas medidas las voces se escuchaban con la misma claridad, y hasta llegaban a gritar.
Alrededor de doce personas presentes en la habitación, escucharon lo suficiente como para convencer aún al más escéptico, de que la inmovilidad de los labios de Flint no fue obstáculo para que los oradores invisibles dijeran todo lo que les apeteció decir. Al final del experimento pudo comprobarse que la cinta adhesiva, los vendajes y las ataduras permanecían intactos.
La información que se obtenía a través de Flint no consistía, como algunos críticos de la mediumnidad suelen alegar, en vagas insinuaciones que pueden aplicarse a cualquier persona. Tomemos como ejemplo el siguiente intercambio entre un joven piloto, caído en la Segunda Guerra Mundial, y sus padres. Apareció inicialmente en una sesión a la que asistió Lord Downing, y dijo que su nombre era Peter William Handford Kite, y pidió que contactaran con sus padres en una dirección que él proporcionó. Los padres aceptaron la invitación para acudir a una segunda sesión y, durante unos cuarenta minutos Peter se escuchó e hizo las siguientes declaraciones confirmada su exactitud por sus padres:
• Mencionó una broma que hizo antes de morir, relacionada con la compra de un perro alsaciano.
• Que esa mañana su madre había puesto en su cartera una fotografía de él y de su tumba en Noruega.
• Que le gustaba el cerezo que habían plantado en el jardín, dedicado a su memoria.
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• Que su dormitorio había permanecido intacto durante los seis años transcurridos desde su muerte.
• Que no le gustaba el papel con el que estaba empapelado su dormitorio.
• Que su padre aún conducía su automóvil, pese a que resultaba demasiado pequeño para él.
En el siguiente pasaje, Flint describe sus amargos desencuentros con parapsicólogos:
Cuando accedí ser sometido a pruebas, aún era lo suficientemente ingenuo como para creer que, si las pruebas resultaban exitosas los científicos e investigadores que las habían llevado a cabo bajo sus propias condiciones, proclamarían al mundo la verdad de la existencia de vida después de la muerte. Pero muy pronto descubrí cuan férreamente aquellos que se llaman a si mismos investigadores, mantienen sus valoraciones inmutables que excluyen cualquier posibilidad de que la existencia humana tenga un significado, y que exista vida después de la muerte. Su única preocupación consistía en demostrar la falsedad de mis voces y encontrar alguna explicación alternativa, sin importarles cuan absurda fuera ésta; cualquier cosa antes que admitir las implicaciones del éxito de sus propios experimentos (Flint 1971:169).
Flint refuta a las escépticos.
Flint da algunos ejemplos de las absurdas teorías que argumentaron los investigadores psíquicos. Una de ellas afirmaba que las voces no eran reales, sino el producto de una combinación de poderes hipnóticos con alucinaciones masivas. Esta teoría se vino abajo cuando las voces fueron grabadas (Flint 1971:167).
Otra teoría insinuaba que Flint era ventrílocuo, teoría también refutada cuando un micrófono especial fue fijado a su garganta, el cual era capaz de registrar el más mínimo sonido producido por su laringe, y una cámara de infrarrojos (Flint 1971:168).
Cuando no pudieron aportar ninguna otra explicación, uno de los investigadores psíquicos llegó a decir que Flint era capaz de hablar usando su estómago (Flint 1971:163).
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A aquellos que, siendo incapaces de encontrar ninguna otra explicación afirmaron que se trataba de un fraude, Flint les dice:
Han insinuado que yo he instalado dispositivos de comunicación en otra habitación, desde la que mis cómplices imitan las voces de los fallecidos, o que puedo tener ocultas grabadoras magnetofónicas que reproducen cintas con mensajes grabados previamente. No parece haber límite para los ingeniosos trucos imaginados por aquellos personajes, decididos a no creer y que, con mucha frecuencia, jamás han estado presentes en alguna de mis sesiones. Podría preguntarles a esos tozudos cínicos cómo estos supuestos cómplices se las pueden arreglar para simular la voz reconocible de una esposa, esposo u otro familiar cercano de alguien que acaba de llegar de Australia, la India, etc.
Sin embargo, no me molestaré en gastar mis energías intentando convencer a escépticos tan mal informados y con tantos prejuicios (Flint 1971:170).
Un experto que investigó a Leslie Flint y no vaciló en dar testimonio de su autenticidad, fue el profesor William R. Bennett, Profesor de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Columbia, en Nueva York.
Como los ingenieros son personas muy prácticas y poco dados a dejarse llevar por la imaginación, su testimonio es muy valioso, y dijo:
Mi experiencia con el Sr. Flint es de primera mano; escuché las voces que se producían de forma individual; es más, las técnicas modernas de investigación, que no estaban disponibles en las primeras pruebas, confirman las conclusiones preliminares de que esas voces no provienen de Flint. Para no dejar lugar a dudas, también se consideró la posibilidad de la existencia de cómplices. Esta suposición resultó insostenible para mí durante mi visita a Nueva York en setiembre de 1970, cuando en una sesión llevada a cabo en mi apartamento, las mismas voces, no solo sonaron, sino que llevaron a cabo conversaciones con los invitados (Flintn1971:220).

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