sábado, 4 de octubre de 2008

Mediumnidad de voz directa

Capítulo 12º
Mediumnidad de voz directa.
“Creo poder afirmar con seguridad que soy el médium más probado que ha aparecido en este país… He sido encerrado, atado, amordazado, inmovilizado, y aún así las voces han venido a transmitir su mensaje de vida eterna”.
Leslie Flint.
Los médiums que producen voces directas poseen un don extraordinario. Por medio de ellos, otros pueden escuchar voces de personas ya fallecidas. Los espíritus, para reproducir dichas voces no utilizan los órganos vocales del médium, ni de ninguna otra persona, sino que se hacen oír a través de una caja de voz hecha de ectoplasma.
Uno de los más grandes médiums de voz directa del Reino Unido fue John Sloan. Durante muchos años dio sesiones gratuitas a pequeños grupos de amigos. Uno de los asiduos a esas sesiones fue Arthur Findlay cuyo agnosticismo era notorio, hasta que conoció a Sloan.
Findlay quedó convencido cuando gracias a Sloan pudo escuchar la voz de su difunto padre y la de un amigo de la familia que proporcionó una información que no era conocida por ningún ser viviente.
Findlay comenzó un monumental estudio de las ciencias psíquicas, que dio como resultado el ya clásico y con esa información escribió el libro En los Límites de lo Etéreo (1931), el cual realiza un análisis científico de la comunicación con entidades de la vida póstuma.
Otro médium de voz directa que fue cuidadosamente examinado en tiempos recientes fue Leslie Flint. En su presencia, mientras se encontraba en trance, con la boca tapada o llena de agua:
… literalmente miles de diferentes voces de personas desencarnadas han sido grabadas en cinta magnetofónica para la posteridad, hablando en diferentes dialectos, en idiomas extranjeros desconocidos para mí, y aún en idiomas que ya no se hablan en el planeta tierra (Flint 1971:170).
En su autobiografía Voces en la Oscuridad, Flint describe cómo fue “encerrado en una caja, atado, sellado, amordazado, amarrado e
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inmovilizado, y aún así las voces venían a hablar sobre la vida eterna” (Flint 1971:169).
Flint describe cómo dio sesiones improvisadas en habitaciones de hoteles, en casa de desconocidos, en países extranjeros, en pasillos, teatros e iglesias.
En 1948 Flint se sometió a una serie de experimentos realizados por científicos de la SPR.
La revista Psychic News del 14 de febrero de 1948 informa en detalle de un experimento en el cual los labios de Flint fueron sellados con cinta adhesiva y cubiertos con vendajes, y sus brazos y piernas atados a una silla. Los observadores coinciden en que, a pesar de estas medidas las voces se escuchaban con la misma claridad, y hasta llegaban a gritar.
Alrededor de doce personas presentes en la habitación, escucharon lo suficiente como para convencer aún al más escéptico, de que la inmovilidad de los labios de Flint no fue obstáculo para que los oradores invisibles dijeran todo lo que les apeteció decir. Al final del experimento pudo comprobarse que la cinta adhesiva, los vendajes y las ataduras permanecían intactos.
La información que se obtenía a través de Flint no consistía, como algunos críticos de la mediumnidad suelen alegar, en vagas insinuaciones que pueden aplicarse a cualquier persona. Tomemos como ejemplo el siguiente intercambio entre un joven piloto, caído en la Segunda Guerra Mundial, y sus padres. Apareció inicialmente en una sesión a la que asistió Lord Downing, y dijo que su nombre era Peter William Handford Kite, y pidió que contactaran con sus padres en una dirección que él proporcionó. Los padres aceptaron la invitación para acudir a una segunda sesión y, durante unos cuarenta minutos Peter se escuchó e hizo las siguientes declaraciones confirmada su exactitud por sus padres:
• Mencionó una broma que hizo antes de morir, relacionada con la compra de un perro alsaciano.
• Que esa mañana su madre había puesto en su cartera una fotografía de él y de su tumba en Noruega.
• Que le gustaba el cerezo que habían plantado en el jardín, dedicado a su memoria.
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• Que su dormitorio había permanecido intacto durante los seis años transcurridos desde su muerte.
• Que no le gustaba el papel con el que estaba empapelado su dormitorio.
• Que su padre aún conducía su automóvil, pese a que resultaba demasiado pequeño para él.
En el siguiente pasaje, Flint describe sus amargos desencuentros con parapsicólogos:
Cuando accedí ser sometido a pruebas, aún era lo suficientemente ingenuo como para creer que, si las pruebas resultaban exitosas los científicos e investigadores que las habían llevado a cabo bajo sus propias condiciones, proclamarían al mundo la verdad de la existencia de vida después de la muerte. Pero muy pronto descubrí cuan férreamente aquellos que se llaman a si mismos investigadores, mantienen sus valoraciones inmutables que excluyen cualquier posibilidad de que la existencia humana tenga un significado, y que exista vida después de la muerte. Su única preocupación consistía en demostrar la falsedad de mis voces y encontrar alguna explicación alternativa, sin importarles cuan absurda fuera ésta; cualquier cosa antes que admitir las implicaciones del éxito de sus propios experimentos (Flint 1971:169).
Flint refuta a las escépticos.
Flint da algunos ejemplos de las absurdas teorías que argumentaron los investigadores psíquicos. Una de ellas afirmaba que las voces no eran reales, sino el producto de una combinación de poderes hipnóticos con alucinaciones masivas. Esta teoría se vino abajo cuando las voces fueron grabadas (Flint 1971:167).
Otra teoría insinuaba que Flint era ventrílocuo, teoría también refutada cuando un micrófono especial fue fijado a su garganta, el cual era capaz de registrar el más mínimo sonido producido por su laringe, y una cámara de infrarrojos (Flint 1971:168).
Cuando no pudieron aportar ninguna otra explicación, uno de los investigadores psíquicos llegó a decir que Flint era capaz de hablar usando su estómago (Flint 1971:163).
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A aquellos que, siendo incapaces de encontrar ninguna otra explicación afirmaron que se trataba de un fraude, Flint les dice:
Han insinuado que yo he instalado dispositivos de comunicación en otra habitación, desde la que mis cómplices imitan las voces de los fallecidos, o que puedo tener ocultas grabadoras magnetofónicas que reproducen cintas con mensajes grabados previamente. No parece haber límite para los ingeniosos trucos imaginados por aquellos personajes, decididos a no creer y que, con mucha frecuencia, jamás han estado presentes en alguna de mis sesiones. Podría preguntarles a esos tozudos cínicos cómo estos supuestos cómplices se las pueden arreglar para simular la voz reconocible de una esposa, esposo u otro familiar cercano de alguien que acaba de llegar de Australia, la India, etc.
Sin embargo, no me molestaré en gastar mis energías intentando convencer a escépticos tan mal informados y con tantos prejuicios (Flint 1971:170).
Un experto que investigó a Leslie Flint y no vaciló en dar testimonio de su autenticidad, fue el profesor William R. Bennett, Profesor de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Columbia, en Nueva York.
Como los ingenieros son personas muy prácticas y poco dados a dejarse llevar por la imaginación, su testimonio es muy valioso, y dijo:
Mi experiencia con el Sr. Flint es de primera mano; escuché las voces que se producían de forma individual; es más, las técnicas modernas de investigación, que no estaban disponibles en las primeras pruebas, confirman las conclusiones preliminares de que esas voces no provienen de Flint. Para no dejar lugar a dudas, también se consideró la posibilidad de la existencia de cómplices. Esta suposición resultó insostenible para mí durante mi visita a Nueva York en setiembre de 1970, cuando en una sesión llevada a cabo en mi apartamento, las mismas voces, no solo sonaron, sino que llevaron a cabo conversaciones con los invitados (Flintn1971:220).
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Capítulo 13º
Médiums modernos que confunden a los escépticos.
“Edison y yo estamos convencidos de que en el campo de la investigación psíquica hay hechos que todavía están por descubrir, y que serán aún de mayor trascendencia para la humanidad que todos los descubrimientos que han sido hechos en el campo de la electricidad”.
Dr. Millar Hutchinson, socio cercano de Edison.
Uno de los médiums americanos contemporáneos más famosos, George Anderson, ha sido investigado a fondo por el presentador de radio y TV. de Nueva York, Joel Martin, quien dijo en 1980, cuando conoció a Anderson:
Nunca me había posicionado en cuanto a lo paranormal, a menos que exponer públicamente los fraudes sea asumir una posición (Martin J. y Romanowski P. 1988:1).
Martin había entrevistado a muchos de los llamados sensitivos psíquicos y “nuevas-eras” en sus programas populares. Afirmó haber descubierto al famoso Amityville Horror como un psíquico engañoso y cuando le hablaron de George Anderson, su reacción fue decir, “descubriré que es un farsante en un minuto”.
Pero cuando Anderson le hizo un corto relato de cosas que solo él sabía, se quedó pasmado.
George había acertado en todo; en lo que le había dicho no había generalizado y no había ninguna ambigüedad. Él sabía las cosas, nombres, detalles, eventos, opiniones, hasta los gestos que nadie más podía haber conocido. ¿Cómo lo supo?
Reviso la lectura del relato, una y otra vez buscando en mi memoria alguna posibilidad de engaño. George había operado en una habitación totalmente iluminada, no había entrado aún en trance y parecía ausente de todo. Llegué al convencimiento de que algo le pasaba; quizás le afectó todo aquello que había aprendido sobre ciencia y religión, la naturaleza de la vida misma (Martin J. y Romanowski P. 1988:64).
Martin contactó inmediatamente con un amigo que conocía desde hacía muchos años, Stephen Kaplan, un parapsicólogo de fama internacional,
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el cual abordó el asunto de lo paranormal, escribe Martin, con más escepticismo que cualquiera que yo conozca. Se deleitaba en exponer públicamente los engaños (Martin J. y Romanowski P. 1988:65).
Kaplan le aseguró que sí era cierto que él creía en la existencia de la mediumnidad, y que había algunos médiums superdotados en el siglo veinte, como Edgar Cayce, Arturo Ford y el brasileño Arigó, pero la mayoría de los que él había encontrado, eran fraudulentos o magos que no podían presentar evidencia de pruebas en público con éxito.
Martin acordó que su amigo telefonease anónimamente a Anderson desde una ciudad distante. Habiendo oído solamente la voz de Kaplan diciendo “hola”, George le dio información de la que ambos, Kaplan y Martin, después describieron como extraordinaria. “Yo diría que él es genuino” concluyó más tarde Kaplan alentando a Martin para que le hiciese más pruebas (Martin J. y Romanowski P. 1988:69).
Lecturas por radio y televisión.
Durante más de 17 años procuró que Anderson apareciese en directo, en programas de radio y televisión, dando cientos de respuestas a personas desconocidas que llamaban por teléfono sin dar ninguna identificación, ni a la emisora ni al presentador del programa. Después de dar las respuestas, habían investigadores averiguando entre los que habían llamado, el grado de exactitud de las respuestas. ¿Cuál fue su conclusión?
George Anderson alcanzó un porcentaje de exactitud entre el 86% y 95%. Hablando con personas totalmente desconocidas demostró su facultad de proporcionar nombres, detalles de cómo murió ese ser querido, apodos personales, alusiones a experiencias compartidas con ellos, predicciones del futuro, detalles de problemas de salud, etc. Muchas de las llamadas cuyas respuestas parecieron inexactas, lo fueron porque el tiempo de su cumplimiento aún no había llegado, o a que el receptor desconocía su cumplimiento al tiempo de recibir la respuesta, o a que al receptor le daba vergüenza reconocer los detalles de amoríos extra conyugales, o de un aborto.
Martin probó la solidez de Anderson haciendo preparativos para que siete miembros de la familia de un niño muerto en un accidente automovilístico le llamaran anónimamente en cuatro ocasiones diferentes. Anderson fue capaz de confirmar con exactitud cada una de
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las llamadas y de repetir la información dada con anterioridad, así como de identificar al miembro de la familia que había estado presente en cada ocasión.
Las pruebas descartan la telepatía.
Las pruebas posteriores, diseñadas por un especialista en ordenadores para detectar si George Anderson poseía altos niveles de telepatía o de facultad precognitiva, demostraron que no era mayor que el promedio, descartando así la posibilidad de que estuviese leyendo telepáticamente la mente de quienes le llamaban (Martin J. y Romanowski P. 1988:142).
En una prueba realizada en directo por la radio, psicólogo calculó que la probabilidad de que George pudiera determinar dos hechos acerca de cada uno de trece espíritus, tales como su edad y parentesco con quien llamaba, era de 1 entre 6044, pero en muchos casos Anderson pudo dar 11 ó 12 respuestas con un 90% de precisión (Martin J. y Romanowski P. 1988:146).
Anderson es el último de una larga serie de médiums dotados, que han sido preparados para cooperar con la ciencia y enfrentarse a cualquier escéptico. Joel Martin ha emplazado en numerosas ocasiones a los escépticos testarudos e irracionales para que pongan a prueba a Anderson. Todo lo que él pidió, dice, fue que observaran un sentido de escepticismo de mentalidad abierta, y que discutirían en público los resultados que se produjesen, fueran a favor o en contra. Escribe diciendo de la impotencia de los escépticos para refutar la evidencia producida por Anderson (Martin J. y Romanowski P. 1988:109).
Desde que George apareció en mi programa de radio en 1980, he tenido contacto con mucha gente ansiosa de desacreditarle. Ninguno de los que aceptaron nuestra invitación para presenciar las demostraciones ha sido capaz de explicar, o de presentar una hipótesis, sobre qué medios pudo utilizar George para obtener el contenido de sus mensajes, a menos que no fuese la comunicación con los espíritus (Martin J. y Romanowski P. 1988:11).
Los escépticos y a los que les gusta desenmascarar a impostores han tratado duramente de ignorar a George Anderson:
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Personal de mi emisora invitó en una ocasión a uno de los más famosos interesados en desenmascarar fraudes del país y que por añadidura también es mago….
Estábamos muy contentos de poder tenerle en el programa con George, pero, por alguna razón, nunca apareció (Martin J. y Romanowski P. 1988:107).
En otra ocasión Martin se entrevistó con un furioso Dr. Abrams, un psiquiatra de una agencia estatal de salud mental, el cual quería saber si George Anderson era un fraude, Cuando Martin le invitó para que investigase por sí mismo, acordaron que Abrams haría sus propias pruebas, y posteriormente se emitirían los resultados a los radioyentes, debiendo admitir si le encontraba genuino. Algunos meses después Abrams fue donde Anderson para probarle usando ropas sucias, con mucha barba y oliendo a alcohol. Anderson le identificó rápidamente como un profesional, y le dijo que había visto la cabeza de Sigmund Freud sobre su cabeza. Abrams llamó a Joel Martin para confirmarle lo que había sucedido y las facultades de George.
Sin embargo, cuando fue llamado para que cumpliera su promesa de aparecer en la radio, dijo:
No se si podré cumplir esa parte de mi promesa, aunque creo que la facultad de George es auténtica. Creo que mis colegas nunca entenderían ni aceptarían que reconociese esto públicamente; créame que lo siento (Martin J. y Romanowski P. 1988:110).
Recientemente George Anderson fue uno de los médiums analizados durante el estudio que realizó la Universidad de Arizona (ver el capítulo 8º).
John Edward.
Otro médium contemporáneo que fue analizado durante el estudio de la Universidad de Arizona fue John Edward. Apareciendo cinco días por semana, el anfitrión del Canal de Ciencia Ficción “Crossing Over” aumentó un 33% la tele audiencia del canal Sci Fi en un año, con un promedio diario de 533.000 hogares. El programa también está atrayendo más espectadoras a esta red televisiva, la que tiene una audiencia predominantemente masculina. Mientras, generalmente, las mujeres forman el 45% de la audiencia televisiva en general, Crossing Over tiene el 60% de mujeres (Brown 2001).
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La popularidad de Crossing Over y la correspondiente atención que los medios le prestan a los programas de entretenimiento y noticias, han hecho un “best-seller” del libro de Edward, “Una ÚltimaVez”.
John Edward es uno de los médiums más controvertidos, cuyo continuo éxito en televisión provoca erupciones volcánicas entre los materialistas, de mentalidad cerrada de los Estados Unidos. Hay otros médiums superdotados que hacen lo que John Edward hace, pero él lo está haciendo en televisión y naturalmente atrae más crítica.
Rosemary Altea.
Otra médium internacional de renombre, es la inglesa Rosemary Altea, la cual apareció en Junio de 2001 por primera vez en directo en el programa de Larry King, juntamente con un escéptico de notoriedad.

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